Ni la verdad, ni la sinceridad, ni la fuerza, ni el cariño son capaces de curar la tristeza.
Lo único que puede hacerse es atravesar el dolor esperando aprender algo de él, aunque todo lo que uno haya aprendido no le sirva para nada la próxima vez que la tristeza lo visite de improviso.La humanidad ha avanzado, no debido a que fue sobria, responsable y cauta, sino porque ha sido juguetona, rebelde e inmadura.
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