Y a otras le ocurre lo contrario.
¿Encierra esto alguna lección para mí? ¿No queda mi vida, tan corriente, resumida, incluída, convertida en algo inútil, por la vida un poco menos corriente de otras personas?
No estoy diciendo que tengamos el deber de negarnos a nosotros mismos ante aquellos a quienes juzgamos más interesantes. Pero la vida, desde ese punto de vista, es como la lectura. Y tal como ya he dicho antes: si todas las reacciones que yo he tenido ante un libro ya han sido experimentadas y analizadas por un crítico profesional, ¿qué sentido tiene mi lectura?
El único sentido que tiene es que es la mía.
Del mismo modo ¿qué sentido tiene vivir mi propia vida?
Tiene sentido, porque es la mía.
Quiero que me entiendan bien. Su vida no es un cuento moral, por Dios.
Ni la de ella, ni la de nadie.
Los tres requisitos indispensables para ser feliz son la estupidez, el egoísmo y la salud.
Pero si falta la primera, no hay nada que hacer."