La humanidad ha avanzado, no debido a que fue sobria, responsable y cauta, sino porque ha sido juguetona, rebelde e inmadura.





"Como todo, las palabras tienen sus qués, sus cómos, sus porqués. 
Algunas, solemnes, nos interpelan dándose importancia, como si estuviesen destinadas a grandes cosas y, ya se verá más tarde, no son nada más que una brisa leve 
que no conseguiría mover un aspa de molino,
otras, de las más comunes, de las habituales, de las de todos los días, 
acabarán teniendo consecuencias que nadie se atrevería a pronosticar, 
no habían nacido para eso y, sin embargo, sacudieron el mundo."

Caín, José Saramago.







Qué noche mágica, Ciudad de Buenos Aires.





"Una de las razones por las que quiero tanto a este perro es por sus ojos. 
(...) la gente me mira de distintas maneras. 
Los únicos ojos que me miran igual,
en los únicos ojos en los que me veo como soy, 
son en los ojos de mi perro." 

Los ojos del perro siberiano, Antonio Santa Ana.





"Cuando las lluvias frías persistían y mataban la primavera, 
era como si una persona joven muriera sin razón."

Ernest Hemingway.

 
 


“A veces me siento culpable por perderme en sus ojos 
o en su boca cuando me está hablando, 
no sé lo que dice,
tan sólo lo miro.”