La humanidad ha avanzado, no debido a que fue sobria, responsable y cauta, sino porque ha sido juguetona, rebelde e inmadura.


Somos la sonrisa que dejamos en los labios de otros. 
Las robadas, las intencionales, todas.


"En verdad, tampoco me agradan aquellos para quienes cualquier cosa es buena e incluso este mundo es el mejor. A éstos los llamo los omnicontentos. Omnicontentamiento que sabe sacarle gusto a todo: ¡no es éste el mejor gusto! Yo honro las lenguas y los estómagos rebeldes y selectivos, que aprendieron a decir «yo», «sí» y «no»." 


"Porque el amor no es y no puede ser simple afecto. 
No se trata de costumbre o de amabilidad. 
El amor es locura, es el corazón que late a dos mil por hora, 
la luz que surge de noche en pleno atardecer, 
las ganas de despertarse por la mañana sólo para mirarse a los ojos."

Quería dedicar estas palabras a todos aquellos que dan uno de los pasos más importantes: 
el primero.





“Recuerdo que una mañana, al levantarme al amanecer, había una sensación de posibilidad. 
¿Sabes a qué me refiero? 
Y recuerdo que pensé para mis adentros: Aquí es donde comienza. 
Y, por supuesto, siempre habrá más. 
Era la felicidad. 
Era el momento. 
En ese momento.”