La humanidad ha avanzado, no debido a que fue sobria, responsable y cauta, sino porque ha sido juguetona, rebelde e inmadura.
Con el paso del tiempo uno aprende. Uno entiende que hay palabras que se quedan solo en eso, en sonidos articulados, en acciones sin cometer, en verbos atrapados. Uno comprende que hay recuerdos que se olvidan, cariños que se gastan, lazos que se rompen. Uno se da cuenta que las cosas no siempre salen según lo planeado, pero aún así lo ocurrido es lo más indicado.
Con el paso del tiempo uno se confunde entre lo que pasó y lo que deseaba que pasara, entre lo que se dijo y lo que se quedó atravesado en la garganta, entre lo que fue y lo que se imaginó, entre lo vivido y lo extrañado, entre los momentos juntos y las esperas infinitas, entre los que estuvieron siempre y los que siempre faltaron, entre lo prometido y lo cumplido, entre lo que se siente y lo que se piensa.
Uno tiene claro que hay algo, algo más fuerte que todo lo dicho.
"Te muestro todas estas piezas de mí para que las conozcas,
las entiendas
y me armes de nuevo."
Rompecabezas, Denise Márquez
"Yo me había pasado toda la vida diciendo adiós.
Carajo. Toda la vida diciendo adiós.
¿Qué ocurría conmigo?
Después de tanta despedida, ¿qué había dejado yo?
Y en mí, ¿qué había quedado?"
— "Días y noches de amor y de guerra" - Eduardo Galeano.
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