Vivir con intensidad y regocijo.
Conocer las virtudes, bendecir los arrebatos.
Perdonar los abandonos,
no desdeñar nada de todo lo que me conmueva, me deslumbre, me quebrante, me alegre.
Y nada abreviaré que deba sucederme, ni la pena ni el éxtasis.
Larga vida prometo, larga paciencia, historias largas.
Hasta lo inesperado acaba en costumbre cuando se ha aprendido a soportar.
— Julio Cortázar















