La humanidad ha avanzado, no debido a que fue sobria, responsable y cauta, sino porque ha sido juguetona, rebelde e inmadura.
"Vengo como todos los hombres, de muy lejos, de muy abajo; pertenezco a la despeinada, descalza y hambrienta multitud, y he peleado, desde que me acuerdo, por ser mañana distinto al de hoy y pasado al de anteayer; ser distinto cada día ha sido mi lucha, pero siempre con un horizonte y sin dejar de ser aquel que descalzo anduvo en su niñez. "
- Fragmento de Retrato de mi madre, Andrés Henestrosa
"Ocurrió hace siglos, o hace un rato, o nunca.
A la hora de ir a trabajar, un leñador descubrió que le faltaba el hacha.
Observó a su vecino y comprobó que tenía el aspecto típico de un ladrón de hachas:
la mirada, los gestos, la manera de hablar…
Unos días después, el leñador encontró su hacha, que estaba caída por ahí.
Y cuando volvió a observar a su vecino,
comprobó que no se parecía para nada a un ladrón de hachas,
ni en la mirada, ni en los gestos, ni en la manera de hablar."
"Bocas del tiempo" - Eduardo Galeano.
En 1992, mientras se celebraban los cinco siglos de algo así como la salvación de las Américas, un sacerdote católico llegó a una comunidad metida en las hondonadas del sureste mexicano.
Antes de la misa, fue la confesión. En lengua tojolobal, los indios contaron sus pecados. Carlos Lenkersdorf hizo lo que pudo traduciendo las confesiones, una tras otra, aunque él bien sabía que es imposible traducir esos misterios:
–Dice que ha abandonado al maíz –tradujo Carlos–. Muchos días sin ir.
–Dice que ha profanado el sendero, que lo anduvo macheteando sin razón.
–Dice que ha lastimado al buey.
–Dice que ha volteado un árbol y no le ha dicho por qué.
El sacerdote no supo qué hacer con esos pecados, que no figuran en el catálogo de Moisés.
"Bocas del tiempo" - Eduardo Galeano.
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